Categoría: COLUMNAS Publicado el Martes, 04 Octubre 2011 14:02 Escrito por Super User
La discusión en el Senado, sobre el proyecto de ley de TV digital debiera constituirse en la gran oportunidad para promover de cambiar nuestra televisión para que, como ocurre en muchos otros países, esta sea un espacio de enriquecimiento de los chilenos y no de un adormecimiento que sólo beneficia a quienes no quieren cambiar nada del estado de injusticia y desigualdad en que vive nuestro país. No hay ninguna razón para que los chilenos estemos eximidos, excluidos de la inteligencia que puede muy bien combinarse en términos de oferta con lo que hoy se llama entretención.
Esto fue planteado por diferentes instituciones que reclamaron la mantención de la gratuidad de
• La existencia de un transportador público que tenga carácter nacional y que permita el acceso a la difusión a los proyectos que no tienen la posibilidad de invertir en grandes redes. Sin ir más lejos en
• Exigir que el CNTV otorgue las concesiones en audiencia pública y de acuerdo a criterios que garanticen diversidad en la oferta., Hoy el CNTV es un mero buzón de la decisión de
• Cambio en la composición del Consejo Nacional de Televisión y de TVN, hoy cuoteados políticamente. Estos organismos deberían ser integrados por representantes de la sociedad civil, universidades, Colegio de Periodistas, ONGs, y otros.
• Un régimen de igualdad en la duración de las concesiones tanto para los ya existente como los nuevos.
• Garantías de que en cada región se reservará un 40% para
•
• La televisión comunitaria debe estar referida a comunidad de intereses y no necesariamente a su espacio geográfico y no tener fines de lucro.
• Los actuales canales comunitarios deberán ser reconocidos por la ley e incorporados al espectro electrónico destinado a éstos.
Sólo la presión de una ciudadanía bien informada podrá evitar que los actuales canales de TV se apropien del espectro, negando el espacio a nuevas propuestas televisivas.
Marco Enríquez-Ominami
Última actualización en Miércoles, 07 Diciembre 2011 05:58
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Categoría: COLUMNAS Publicado el Lunes, 03 Octubre 2011 14:27 Escrito por Super User
Escribe: Antonio Horvath K.
Senador XI Región
La historia es una compleja ciencia social, que parte de las narraciones del pasado hasta incluir elementos que no corresponden a la realidad y que influyeron el devenir de la sociedad de los países y de las personas, desde los cuales siempre se pueden encontrar aspectos nuevos y que en la medida que se conozcan y se divulguen, influyen en el presente y por lo tanto también en el futuro. Considerando que en la época actual los medios de información están excesivamente influidos por el poder económico vinculado al social, político y cultural, hace que esta ciencia tenga un rol esencial.
Este año conmemoramos los cien años de
Partió ésta junto con su revista que ha funcionado sin interrupción con 70 números a la fecha. De gran prestigio y apertura para investigadores, tanto nacionales como extranjeros. De esta sociedad han surgido entre otras el Consejo de Monumentos Nacionales,
Entre sus galardonados con la medalla de oro institucional hay personalidades como José Toribio Medina, Crescente Errázuriz, Gonzalo Bulnes, Ernest Shackleton, el piloto Luis Pardo, el geógrafo Luis Risopatrón, Tomás Thayer Ojeda, Fernando Montessus de Ballore, Ricardo Donoso y Humberto Barrera. La dirección de esta noble institución ha estado desde 1978 hasta la fecha, a cargo de don Sergio Martínez Baeza, decimocuarto Presidente de
Los actuales medios técnicos y el desarrollo científico de investigación, hacen de estas disciplinas una fascinante área de trabajo y exploración, que aplicadas permiten garantizar la participación de nuestras comunidades a través de instrumentos de Planificación Estratégica para armonizar las distintas vocaciones territoriales y culturales que permitan desarrollar el país de manera integral, asegurando su sustentabilidad, procesos de regionalización y garantizar una mejor calidad de vida para las personas. Es así como estas disciplinas requieren ser fortalecidas en todos los ámbitos y particularmente en la educación, dándoles la relevancia que merecen.
Última actualización en Miércoles, 07 Diciembre 2011 05:58
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Categoría: COLUMNAS Publicado el Miércoles, 12 Octubre 2011 17:42 Escrito por Super User
Por Jorge Abasolo Aravena
Si miramos lo que pasa con nuestros países vecinos, queda meridianamente claro que en Chile las instituciones funcionan. Pero ello no debe hacernos caer en la molicie complaciente o en la abulia inmovilista. Entonces, de lo que se trata es de que esas instituciones sean perfeccionadas.
Hoy se habla de crisis de representatividad y de una necesidad compulsiva por impulsar ciertas reformas políticas en el intento de dar mejores respuestas al malestar ciudadano que se manifiesta en protestas callejeras que ya llegan al hartazgo.
Este desasosiego ciudadano, incubado hace tiempo por la exasperante desigualdad no sólo se soluciona enfrentando las llamadas demandas sociales y económicas específicas. Se requiere del concurso de todos, como integrantes responsables de una sociedad de la que nadie está exento de responsabilidades. Dejarlo todo en manos de las autoridades es adoptar una conducta tan mezquina como fatua.
Hoy Chile enfrenta otro tipo de problemas –ya no tan propios del subdesarrollo de antaño. La realidad ya está testeada lo suficientemente como para advertir que existe una disonancia entre la ciudadanía y sus representantes. Que el gobierno culpe de esta fisura a la oposición es tan absurdo y superficial como lo contrario.
La cercanía de las próximas elecciones municipales del año 2012 constituye una ocasión propicia para insistir en la exasperante desigualdad que enfrentan las mujeres hoy `para poder competir y acceder a cargos de poder. La actual representación femenina constituye una anomalía con trazas de afrenta que le hace un feble favor a la democracia. En este sentido, el machismo ha jugador un rol ominoso.
La discriminación de la mujer es de vieja data.
Basta con recordar
En un mundo en que por miles de años se pensó que la fuerza física iba de la mano con la inteligencia, las mujeres debieron enfrentar una cantidad de obstáculos –muchas veces- insufrible.
En el caso de Angol, creo que las concejalas Katty Guzmán, Andrea Parra y Mónica Rodríguez han sido una excepción digna de encomio.
Y conste que se trata de concejalas que “valen lo que pesan”, que se han ganado el respeto de una inmensa mayoría y de cuyo talento nadie puede poner en duda.
Y es que la historia política no puede ser analizada aisladamente, pues forma parte de un sistema de dominación tendiente a discriminar a las mujeres en todos los planos de la existencia. Exacerba esta malhadada idea el que haya sido avalada por pensadores como Buda, Confucio, Santo Tomás, Voltaire, Rousseau, Nietzche y hasta Miguel de Unamuno. Para ellos, las diferencias entre los papeles desempeñados en la sociedad por hombres y mujeres serían de origen natural, no social, y tendrían como base la supuesta superioridad de los hombres sobre las mujeres. (¡SIC!)

En mi condición de periodista, he tenido que entrevistar a muchas personas y de las más disímiles actividades. Diputadas y senadoras me han confesado en más de una ocasión las dificultades que han debido sortear al interior de sus propios partidos para poder lograr ser candidatas. ¿La razón de fondo? Muchos aún ven la actividad política como “cosa de varones”.
Fue el caso de la propia María de
El caso de la primera mujer diputada –Inés Enríquez Frodden - no fue tan distinto. Sus proyectos fueron continuamente torpedeados, pues el hemiciclo de entonces no podía “darse el lujo” de permitir que una mujer brillara con luz propia y tuviese ideas más originales que sus colegas varones.
Escribo esto porque en el Chile actual existen sólo cinco senadoras en un total de 38. Tenemos 18 diputadas de un total de 120. Contamos con 43 alcaldesas en 345 municipios y sólo 493 concejales de un total de 2.140 cargos.
La lista la podemos complementar señalando que hay en la actualidad cuatro ministras entre los 22 miembros del gabinete.
El panorama dista en mucho de ser auspicioso.
Chile cuenta con una de las más bajas representaciones políticas de las mujeres en América Latina (15% versus 22,3%) y mejor que nos quedemos callados al compararnos con nuestros países vecinos (Argentina bordea el
39 por ciento, Bolivia un 25% y Perú un 28%)
Nadie duda de los avances de un Chile que –desde 1985- ha sacado
patente de país ordenado y confiable a nivel planetario, pero también hemos errado en nuestros pronósticos. Y así es como no hemos podido cumplir con los objetivos trazados en el llamado Objetivos del Desarrollo del Milenio, cuando como país nos propusimos alcanzar el 40 por ciento de participación de mujeres en cargos parlamentarios y municipales al 2015.
Una reciente encuesta de opinión y auditoría a la democracia llevado a cabo por el Centro de Estudios Públicos (CEP) y el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo(PNUD) arroja cifras y conceptos reveladores. Por ejemplo, que los chilenos y chilenas valoran la presencia de mujeres en política. De hecho, el 73% apoya que se legisle para “exigir a los partidos tener un porcentaje mínimo de candidatas mujeres para los cargos de elección popular”, (la famosa “Ley de Cuotas”), y un 45 % apoya que se modifique el sistema electoral.
Es decir, los partidos ya han incorporado a sus bases programáticas la idea de contar con un contingente femenino entre sus representantes. Ahora les falta ponerla en práctica.
En el caso de Angol, creo que las concejalas Katty Guzmán, Andrea Parra y Mónica Rodríguez han sido una excepción digna de encomio.
Pocas comunas pueden darse el lujo de contar con tres concejalas. Y conste que se trata de concejalas que valen lo que pesan, que se han ganado el respeto de una inmensa mayoría y de cuyo talento nadie puede poner en duda.
Aunque no he conversado el tema con ellas, barrunto que el derecho a candidata se lo ganaron merced a empuje, carácter fuerte (¡vaya que lo tienen!) y una acendrada vocación de servicio que ya es ecuménica.
Sus partidos no les regalaron nada…y sospecho que ni siquiera pudieron competir en las internas en igualdad de condiciones.
La batalla de las mujeres por luchar en torno a derechos que los hombres tenemos hace rato, es justa y debe continuar.
En consecuencia, se hace necesario comprometer a los parlamentarios de la zona (Espina, Quintana, Venegas y Arenas) para que públicamente se comprometan a dar urgencia a la discusión del proyecto de ley sobre participación equilibrada de mujeres y hombres en política, conocida como Ley de Cuotas.
Sin un compromiso cabal de cada colectividad política en este sentido, no vamos a lograr romper la irritante desigualdad que hoy tipifica las competencias electorales en lo que concierne a géneros.
Última actualización en Miércoles, 07 Diciembre 2011 05:58
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Categoría: COLUMNAS Publicado el Miércoles, 02 Noviembre 2011 13:12 Escrito por Super User
ESCRIBE: Kerman Abasolo Aravena.
Una de las grandes máximas que nos dejó Robert Baden Powell, fundador del escultismo, es: "La felicidad se apoya en dos pilares fundamentales: tomar la vida como un juego y prodigar amor a los demás."
Mi hermano Enrique tomó desde niño este concepto como su filosofía de vida. Quienes lo conocieron destacaron siempre su espíritu jovial, su positivismo a toda prueba frente a los inevitables, y a veces necesarios problemas que el día a día nos va poniendo en el camino.
Muchas veces no sabemos aquilatar en su justa medida el bien que nos trae el contacto con este tipo de personas. Pregúntese cada uno a quienes recuerdan con más cariño en los tiempos de estudiante, y de seguro aparecerá en la lista más de algún positivo. Esa persona que nos hace reír y sonreír diariamente con una sana alegría y manera amable de ver la vida, va sembrando pacientemente en nuestros corazones la primera idea del pensamiento inicial: tomar la vida como un juego, lo que por supuesto es muy diferente a tomarla como un juguete.
Lo anterior lo aplicó Enrique durante toda su vida. Fue alegre en su diario vivir pero jamás descuidando que en todo buen juego, para disfrutarlo a cabalidad, se debe respetar el reglamento. Esto es lo que hace la gran diferencia con un juguete.
Enrique fue quien nos devolvía la alegría cuando la familia o algunos de nosotros pasábamos por los inevitables momentos difíciles. Siempre tenía alguna ocurrencia divertida, siempre un chiste que contar, alguna imitación o caricatura que hacer o quizás alguna canción a la que invariablemente le cambiaba la letra con el fin de expresar una idea con humor.
Otra de las máximas dentro del escultismo es: “Una vez scout, siempre scout”. Y como fue scout en espíritu hasta el último de sus días se dedicó también a poner en práctica la segunda parte de la idea inicial: “prodigar amor a los demás”. Este amor fue lo que lo llevó a elegir su trabajo en el SAMU, prestando ayuda en los momentos más difíciles de toda persona: los temidos y muchas veces trágico o fatales accidentes.
También su espíritu de servicio lo vimos reflejado el día de su partida en las muchas expresiones recibidas por parte de personas que ni siquiera sus hermanos conocíamos, personas quienes nos manifestaron espontáneamente el agradecimiento que tenían hacia Enrique por tantos favores prestados y de la mejor manera: realizados en forma casi anónima y sin esperar retribución alguna.
Estos eran los pilares fundamentales de nuestro hermano para jugar el juego de la vida. Hace exactamente un año Dios, el destino o como usted quiera llamarlo, le dijo: Enrique, has hecho un muy buen juego. Ahora es tiempo de descansar.
(En memoria de nuestro hermano Enrique Abasolo Aravena).

Última actualización en Miércoles, 07 Diciembre 2011 05:58
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